Lo esencial de los tres ciclos, punto por punto.
Un mundo aparte, tranquilo y a la medida de los más pequeños. El niño no viene solo a dormir y a jugar: adopta un verdadero ritmo de aprendizaje de las bases importantes.
Cajas sensoriales, alfombras de exploración, circuitos bajos: se aprende con las manos antes que con las palabras.
Canciones y palabras de todos los días en francés y en inglés, desde los primeros meses.
Progresiva y construida con la familia: primero una hora, luego una mañana y después la jornada completa.
Meriendas y comidas, pañales, toallitas y mudas de ropa. El material escolar y el de estimulación los proporciona la escuela.
Cuatro niveles en el mismo lugar, de la TPS a la GS. Los grupos se reorganizan según las actividades, nunca según una clasificación.
Nombrar, contar, reconocer los sonidos y las letras. El vocabulario se construye cada día.
Clasificar, ordenar, comparar, contar: primero la manipulación, después la abstracción.
Rutinas, canciones y consignas en inglés, cada día, en el aula.
Lo lleva la maestra y en él anota lo que ya se ha adquirido y lo que todavía necesita tiempo.
Los aprendizajes fundamentales, con el mismo número reducido de alumnos y la misma atención individual que en preescolar. Los niveles se van abriendo al ritmo de las promociones.
Lectura, escritura, matemáticas, ciencias y descubrimiento del mundo, inglés a diario.
Tareas regulares en casa, breves y supervisadas, para afianzar lo visto en clase.
Museo, zoológico, parque: cada salida prolonga lo que se trabaja en clase.
Logopeda, psicomotricista o psicólogo cuando se detecta una necesidad.