Sin pantallas
Ninguna pantalla en la guardería. Jugamos, manipulamos, cantamos y hablamos: la atención se construye mirándose a los ojos.
Un mundo aparte, tranquilo y a la medida de los más pequeños. El niño no viene solo a dormir y a jugar: adopta un verdadero ritmo de aprendizaje de las bases importantes.

Referencias que se repiten cada día y mucha flexibilidad: cada uno come, duerme y juega a su ritmo.
Unas palabras para el niño, unas palabras para los padres.
Alfombras, circuitos bajos y juegos sensoriales.
La merienda que trae la familia.
Al aire libre cuando hace buen tiempo; si no, en el rincón de lectura.
Cada uno a su ritmo, con acompañamiento.
En el dormitorio, con las persianas bajadas, y despertar escalonado.
Juego simbólico, construcción, música.
Entrega en persona, con unas palabras sobre su día.
Además de la estimulación y el juego, la guardería sigue programas propios.

Ninguna pantalla en la guardería. Jugamos, manipulamos, cantamos y hablamos: la atención se construye mirándose a los ojos.

Lavarse las manos, ir al baño, sonarse la nariz: cada gesto se aprende a su ritmo, con lavabos e inodoros a su medida.

Circuitos, bailes y juegos de dedos: el niño descubre su cuerpo, aprende a nombrarlo y a dominarlo.

Jardín, plantas y animales de la minigranja: observamos, tocamos, regamos y nos maravillamos.
Cajas sensoriales, alfombras de exploración, sonidos y texturas.
Circuitos bajos, módulos de espuma, mariquita balancín.
Canciones y palabras de todos los días, en francés y en inglés.
Primero las manos, después el resultado.
Instrumentos, canciones y ritmos.
En el rincón de lectura, en grupo reducido.
Observar, regar, dar de comer a los animales.
Cocinitas, muñecas, vajilla de juguete: hacemos como los mayores.
Sin fechas impuestas: cada etapa empieza cuando el niño está listo, y lo hablamos con usted cada día.
Con usted, en la sala, para descubrir el lugar y al equipo.
Solo, con una referencia que ya conoce: su peluche, una canción.
Almuerzo, siesta y merienda: la jornada completa llega cuando el niño está listo.







Una visita vale más que cualquier texto: verá los espacios, el material y al equipo que acogerá a su hijo.